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sábado, mayo 28, 2011
viernes, febrero 19, 2010
jueves, enero 14, 2010
Excelente noticia: Cristina Kirchner afirmó que se va en el 2011

Cristina: "No tengo enemigos, me voy en 2011 y vendrá otro"
La Presidenta desplegó su faceta pedagógica sobre los fondos buitre, y volvió a embestir contra la oposición y los medios.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner presidió un acto de presentación del plan de cooperativas Argentina Trabaja en el municipio bonaerense de Lanús, y aprovechó el atril para referirse a la crisis desatada en el Banco Central y para criticar a los opositores al gobierno.
La mandataria destacó los logros de su gestión, que según ella sirven para "que nunca mas vuelvan a acogotarnos como hicieron en el 2001", cuando "los argentinos estaban en el suelo" mientras "afuera hicieron muy buenos negocios los que se llevaron la plata de los argentinos".
Cristina desplegó su faceta pedagógica al explicar qué es un "fondo buitre", que según ella impulsan la crisis. "Esos pajaros de alas negras que comen carroña, carne muerta, se los llama buitres porque estan esperando que los países caigan en desgracia", sostuvo. "Van, compran esos títulos por monedas, por centavos y despues pretenden que se les pague en valor nominal" de la deuda, ilustró la presidenta.
"Hoy tenemos reservas por más de 48.000 millones de dólares, que lo han acumulado los argentinos. Hemos llamado y abierto el canje de deuda en 2005, y estabamos abriendo otro canje para salir definitivamente del default, pero algunos quieren que la Argentina pague lo que ellos dicen y no lo que los bonos realmente valen", afirmó Cristina.
La Presidenta no perdió oportunidad para criticar a los medios de "que le hacen el juego a esos sectores". "No entienden lo que es representar los intereses de su país, ¿Ustedes imaginan a dirigentes norteamericanos apoyando ese tipo de maniobras contra su propio país?", preguntó.
Asimismo, rechazó la idea de revisar la legitimidad de la deuda externa, ya que debería haberlo hecho el gobierno de Raúl Alfonsín: "El momento de analizar si la deuda era legítima o ilegítima era durante el primer gobierno democrático, después no hay forma -por más que suene lindo- de determinar si la deuda es legítima o ilegítima, vamos a ser sensatos", afirmó.
Por último, Cristina exclamó: "Yo no quiero que nadie me defienda, yo me he sabido defender bastante bien la verdad. Los que tienen enemigos son los intereses del país. Esta Presidenta no tiene enemigos porque vamos, me voy en 2011 y vendra otro, pero les puedo asegurar que esos intereses estan al acecho".
Fuente: Diario Perfil
jueves, diciembre 10, 2009
Criminalidad y cobardía
Les recomiendo leer detenidamente esta nota de opinión de Abel Posse para el Diario La Nación. Es imperdible y merece su reflexión y debate.
El autor entregó esta nota antes de ser designado ministro de Educación de la ciudad de Buenos Aires. En ella, Posse, colaborador habitual de LA NACION, fija su posición sobre temas de seguridad y de uso del espacio público
El ventarrón de criminalidad no cesa. El Gobierno tiene un Indec especializado en demostrar que no aumenta y que más bien está muy por debajo de otros países. Un ministro con inclinación verbosa y metafísica le dijo a la gente que padecíamos una sensación.
Lo cierto es que es el episodio que más nos angustia en este mar de frustraciones.
Los Kirchner hurtaron el tema, desde Cromagnon en adelante. Se deslizaron con indiferencia y prohijaron el vandalismo piquetero, el desborde lumpen, la indisciplina juvenil. Entregaron la calle. Pero ya con el enfrentamiento en la Panamericana por el tema de Kraft, las cosas cambiaron. Ahora, en las protestas vecinales reiteradas ellos están presentes en los insultos.
Los Kirchner lograron demoler el básico esquema constitucional de orden público y de ejercicio de la fuerza exclusiva del Estado para cumplir con la misión esencial de reprimir (que, según la Real Academia, significa "contener, refrenar, templar o moderar".)
Reprimir es obligación del Estado en cuanto "contención en acto del delito inminente". Se enfrenta al delincuente para garantizar la vida del ciudadano con sus libertades (la de circular libremente, por ejemplo) y sus bienes.
Entró, se filtró, o lograron infectar con un virus ideológico la garantía elemental de seguridad. Impusieron la visión trotskoleninista de demoler las instituciones militares y la policía, como vengándose de los años setenta, cuando una minoría se alzó contra el Estado para imponer una revolución socialguevarista, ajena y aislada ante la inmensa mayoría, empezando por el mismo Perón, los sindicatos y los partidos tradicionales. Sin embargo, con persistencia gramsciana, los guerrilleros que rodean a los K ?aunque ya estaban generosamente indemnizados por sus derrotas de los 70? lograron afirmar la tarea de demoler a las Fuerzas Armadas, lograr que los policías se sientan más amenazados e inhibidos en la tarea represiva que los delincuentes en su agresión y que la Justicia se ausente en este momento de crisis, sin reaccionar con urgencia ante la criminalidad reincidente y concediendo excarcelaciones a una gran cantidad de menores, incluso en casos de asesinato o uso de armas. Algunos miembros de la Corte deben creer que son niños equivocados y con animus iocandi. El Poder Judicial parece refugiado y silencioso, pese a la tormenta con la que la mala política del Poder Ejecutivo arrasa con los principios básicos del derecho.En estos años, el olvido constitucional nos lleva a la anarquía. El Estado es un instrumento para conservar el poder K. La sociedad tiene la sensación de habitar un país invivible, con una corrupción que nos ubica más bien por debajo de los cien países más corruptos del planeta. Los K nos llevaron tan lejos que ya nadie quiere hablar con claridad y coraje del camino de retorno indispensable que la Argentina tendrá que transitar, tarde o temprano.Muchos "garantistas" pagaron su lujo humanista con los cadáveres humanísimos de ciudadanos honestos acribillados delante mismo de sus hijos o padres, mujeres violadas y decenas de policías que mueren sin afecto oficial ni el respeto debido a su profesión imprescindible y peligrosa.Es curioso que, en la desnaturalización idiomática que viven los argentinos, los mismos dirigentes de la oposición hablen a media lengua y se fuguen hacia la prevención educativa, la recuperación del joven delincuente y la inclusión social. Son escamoteadores del tema, que se refugian en la indispensable acción recuperatoria, rehuyendo la batalla central. Mientras ellos quedan bien con la sociología indiscutible y omiten hablar de armas y medios de acción inmediato, todos los días nos revuelve y convulsiona la noticia del comerciante, padre, estudiante, baleado a mansalva por el asesino-joven (no el niño-asesino, porque cuando se asesina disparando sobre alguien indefenso, a los 14 o 16 años, no hay niño que valga, la entidad "asesino" prevalece sobre la edad biológica). Tal el caso del joven estudiante de Tigre que muere con un balazo en la cara en brazos de su desolada madre. ¿Cómo la Presidenta no tomó inmediatamente su helicóptero hacia esa madre para llevar consuelo y compromiso? Hoy el vandalismo, el piqueterismo politizado y la protesta de tantos desamparados se derraman por las calles con su perfil agresivo. El oficialismo culpable y la mayoría de susurrantes opositores no estuvieron a la altura de la batalla que exige el orden público en un país crispado y conflictivo, donde nunca existió una cultura de respeto ciudadano.El Gobierno empieza a padecer lo que sembró. Tal vez, al ex presidente Néstor Kirchner le espera el destino cómico de ser en sus finales políticos el restaurador de las leyes y del orden?La policía sale a la calle mal equipada. En algunas esquinas del conurbano, hay autos policiales estacionados sin agentes en su interior, como espantapájaros irrisorios. No tienen armamento ni la convicción de ser el brazo armado del Estado, como lo siente cualquier policía del mundo, desde Pekín hasta Nueva York.El oficial del grupo Halcón que murió con un balazo en la cara sabía que el delincuente que trataban de detener estaba armado. En efecto, éste se resistió. La policía no actuó con todo su poder y pagó con la muerte de un jefe. Este es apenas un ejemplo de esa inhibición previa que le impide actuar como toda policía en su tarea normal y ancestral. El gatillo fácil lo tienen en nuestro país los delincuentes.La recuperación social y moral del delincuente es en todas partes (salvo en la Argentina) un episodio posterior al de desactivar su peligrosidad con la energía suficiente para que el representante del Estado y los ciudadanos o bienes amenazados no corran riesgos.La Argentina piensa mal. En muchos campos, vamos contra la experiencia y el buen sentido. Es el país que llega a la indefensión nacional para castigar a un ejército por hechos de hace cuatro décadas. Es el país que indemniza subrepticiamente a quienes participaron de un alzamiento contra el orden democrático. El mismo partido que ordenó aniquilar ese alzamiento siguiendo el pensamiento de defensa del Estado del propio Perón es el que ordenó indemnizar y exculpar a los subversivos. Muchos argentinos ?sobre todo, jóvenes que no vivieron los hechos? recibieron una versión torcida. Por ese camino empiezan a creer que el orden es umbral de fascismo y la anarquía, saludable expresión de libertad. No imaginan que democracia implica un riguroso orden. Sin orden como primer valor, la democracia naufraga inexorablemente. Sea democracia socialista u organización liberal de la comunidad.Hace tiempo que la Argentina se arriesga a vivir más cerca del surrealismo que de la realidad. ¿Será una diversión gratuita o se pagará muy caro, en la medida en que el sector más humilde es el más golpeado por el irrealismo sentimental de los asesinos derrotados? ¿Qué hacer? ¿Qué cantidad de poder tendrá que tener el futuro gobierno democrático después de la demolición institucional de los K y la anarquización, desjerarquización e indisciplina que van de la misma familia al colegio, a la universidad, y que cubre tantos aspectos de la vida comunitaria?
Fuente: Diario La Nación
martes, diciembre 01, 2009
Interesante entrevista del Diario La Nación a Eduardo Duhalde
Dos obsesiones dominan por estos días a Eduardo Duhalde: ver derrotado a su peor enemigo, Néstor Kirchner, y realizar un acuerdo de políticas de Estado estratégicas que incluya al radicalismo, la Iglesia, el campo, los trabajadores y los medios de comunicación para formar un gobierno patriótico de unidad nacional.
En su búnker, las oficinas del Movimiento Productivo Argentino (MPA), situadas a 100 metros del Congreso, el ex presidente recibe a lanacion.com -en la serie de reportajes de cara al Bicentenario- en uno de los amplios despachos que posee. Desde ese enclave de poder vernáculo, donde lo visita gran parte de la dirigencia política y empresarial, Duhalde ataca con dureza al Gobierno al que califica de "incapaz" y advierte que "ha llegado la hora de pensar en grande".
Mientras juega al misterio sobre su futuro político, un objetivo mayor lo desvela: disputar el poder de sus principales adversarios, el matrimonio presidencial. El ex presidente fustiga a los Kirchner y asegura que "la degradación es el signo de la época".
Pero sus críticas no sólo apuntan al kirchnerismo, sino que también dispara contra el jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri: "Las instituciones son degradadas permanentemente. Aparecen los diputados y senadores que víctimas del Gobierno por el manejo de la caja venden sus posiciones y un estado policíaco que desgraciadamente no sólo se extiende al gobierno nacional sino al gobierno de la Ciudad".Para solucionar los problemas del país tiene una fórmula que considera elemental: "Hay que copiar lo que hizo Brasil ", dice Duhalde que hoy siente casi el mismo fanatismo por su querido Banfield que por el país vecino y, en especial, por su mandatario Luiz Inácio Lula Da Silva.
- ¿En qué piensa cuando escucha la palabra Bicentenario?
- La idea de degradación. No puede ser que un país que fue el primero en el continente en establecer un Estado de bienestar, aún antes que Estados Unidos, haya retrocedido tanto. Sobre todo a partir del golpe de 1976, la escena la domina la criminalidad de ese tiempo. Hasta ese entonces los trabajadores tenían una renta laboral. Poco a poco empezó a haber trabajadores pobres y una nueva categoría se impuso: la de nuevos pobres. Lo sucedieron los gobiernos de la democracia con enormes problemas. Los primeros con una fuerza militar todavía muy fuerte y no hemos podido salir de eso y cada vez nos enredamos más. Brasil, Chile y, en su dimensión, Uruguay nos han pasado. La degradación, que no sólo tiene que ver con lo económico sino también con lo institucional, es el signo de la época.
- Tiene que ver con una crisis de la dirigencia...
- Tiene que ver con una profundísima crisis de valores y de no haberse dado cuenta el Gobierno, los gobiernos, que ya en 1984 había que tomar enérgicas medidas de recuperación ética de la sociedad y del Estado. La Argentina vive una profundísima crisis de valores como telón de fondo de su degradación.
- ¿Cómo están las instituciones?
- Degradadas permanentemente. Aparecen los diputados y senadores que víctimas del Gobierno por el manejo de la caja venden sus posiciones y un estado policíaco que desgraciadamente no sólo se extiende al gobierno nacional sino al gobierno de la Ciudad.
- ¿Es posible reeditar en la Argentina un pacto entre distintas fuerzas políticas como sucedió en España?
- Es un desafío para la dirigencia. He hablado con dirigentes de todas las fuerzas políticas que ven la necesidad de hacerlo, pero tenemos como inconveniente al Gobierno que le huye a todo lo que tiene que ver con consenso y con diálogo. La Argentina sale de la crisis más profunda de su historia en 2001 precisamente por el diálogo y los consensos. Necesitamos un gobierno patriótico de salvación nacional, de unidad nacional, lo que no significa un gobierno donde se mezclen dirigentes de distintos partidos políticos. El país no entiende, nadie puede entender sensatamente por qué ante esta ola de criminalidad de chicos de 12, 13, 14 o 15 años matando o siendo muertos por cometer delitos no se hace inmediatamente un censo o se crean los establecimientos que hagan falta para reeducarlos. Acá todos hablan y la situación se pone cada vez peor.
- Faltan estadísticas para tomar medidas de fondo...
- Uno de los daños más grandes que se le ha hecho al país es que ya nadie cree en las estadísticas. Por lo que uno ve permanentemente en los medios, porque lo escucha de los dirigentes o de los intendentes, la situación se complica cada vez más. Esto se produce por una enorme incapacidad de este Gobierno. Como se manejaban en Río Gallegos se pretenden manejar en el país y lo que se sale de la esfera de control lo quieren aplastar porque es una política de incapaces.
- ¿Cree que la Presidenta puede liderar la consolidación de estos acuerdos?
- Es imposible. No habla ni siquiera con la gente de su partido. No se puede hablar en la Argentina; es un régimen policíaco. No es que no haya reuniones de gabinete, lo que es gravísimo, no hay ningún país del mundo que suceda eso, pero tampoco hay reuniones de gobernadores. Es un régimen muy pernicioso para el país. Si no mejoramos la calidad institucional en la Argentina, difícilmente nuestro país adquiera la competencia que debe tener un país que quiere incorporarse a una economía globalizada.
- ¿Cómo evalúa la gestión de Cristina Kirchner?
- Cada vez peor. No alcanzan a entender lo que pasó. El problema es que no están concientes de lo que pasa en la Argentina. Una palabra para designar el momento actual es degradación. Un gobernador de un partido que se pasa al otro, es tremendo. Es una falsificación del funcionamiento del sistema institucional democrático.
- ¿Qué evaluación hace de la dirigencia actual?
- Los grandes liderazgos no existen. Tal vez sea una ventaja, como en esos equipos de fútbol donde no existe la gran estrella entonces todos tienen que pelear juntos. Este liderazgo en base a la extorsión de Kirchner, ya cae; el de Menem, que fue un liderazgo carismático, pero muy fuerte, o el liderazgo democrático de Alfonsín, también con rasgos hegemónicos, eran muy fuertes y los que se sienten fuertes no sienten necesidad de convocar al conjunto. Ahora, al no existir ese tipo de liderazgo, yo creo que el campo está más fértil para lograr esos acuerdos. Pero desde ya no hay que perder tiempo con este Gobierno, porque algunos amigos de otros partidos piensan que el Gobierno puede entrar en un proceso de acuerdo de políticas de Estado, pero es imposible.
- ¿El 10 de diciembre, con el recambio parlamentario, no será el momento para que el Gobierno se decida a acordar con otras fuerzas?
- Es imposible. Hay que trabajar para la elección de 2011. Yo digo que los dirigentes responsables, los medios de comunicación, los empresarios, los trabajadores, las iglesias, las ONGs, tenemos que estar alumbrando esas políticas de Estado con prescindencia de este Gobierno, que pasará a la historia como un Gobierno que desaprovechó una posibilidad histórica extraordinaria.
-¿Qué le dicen los empresarios y dirigentes políticos que lo visitan?
- Me piden ayuda en relación a las políticas de Estado. Vienen empresarios, viene todos, el campo, Alfredito [por De Angeli] con los autoconvocados y dirigentes de otras fuerzas políticas. A todos les digo lo mismo: trabajemos para demostrar la capacidad para retomar el camino de las políticas de Estado, como lo ha hecho Brasil. Lula siguió y mejoró en camino de [Fernando Henrique] Cardoso; lo mismo pasa en Chile y en Uruguay. En el único lugar que no pasa es acá.
- ¿El Gobierno crispa?
- Claro, porque no hay criterio lógico. Cuando una sociedad vivió dificultades tan dramáticas como las que vivió la Argentina lo que necesita es apaciguar los ánimos, escuchar a todos, generar un clima de convivencia democrática, todo lo contrario a lo que hace el Gobierno. Cada vez que se va a iniciar una acción denuncian un complot, todo es desestabilizante, una estupidez total de gente incapaz. Hoy el mundo no permite aventuras golpistas.
- ¿Cómo imagina a la Argentina en el Bicentenario?
- Dando vueltas todos los días con cosas estúpidas. Sin claridad de a dónde vamos, tratando de sacar conejos de la galera, cuando en verdad lo que hay que hacer es ocuparnos de los problemas reales que afligen a la gente y eso no es difícil. Ha llegado la hora de pensar en grande.
- Usted cree que la dirigencia, con prescindencia del Gobierno, puede juntarse y acordar algunos ejes comunes, ¿cuáles serían?
- Un plan de desarrollo estratégico a 20 años que le dé garantías a quien quiera producir en la Argentina es fundamental, tener política social seria y responsable. Tenemos que ir a ver lo que hizo Brasil y copiarlo. Eso es elemental. El sistema educativo y de salud no funcionan, ahí tienen mucho que ver los sectores gremiales. Hay que poner todo en revisión. La Argentina necesita un gran cambio y eso lo tiene que hacer la clase política unida. No podemos seguir sosteniendo un estado de malestar permanente donde los sectores más vulnerables no tengan salud, educación y seguridad.
- ¿Alguna vez se cansó de la política y pensó en alejarse de todo esto?
- Sí, muchas veces, pero no me quiero ir de este mundo viendo que el país que tiene más posibilidades del continente de resurgir, esté como estamos. Somos el país más fácil de gobernar de América del Sur. Voy a hacer todos los esfuerzos para constituir un gobierno patriótico de unidad nacional.
miércoles, noviembre 18, 2009
Preocupante artículo del diario alemán 'BERLINER TAGEBLATT' acerca de la Argentina
Se trata de un país enigmático y misterioso, contradictorio e impredecible. Los argentinos solían ser gente muy culta y consciente de su situación, valoraban sus recursos y más de una vez dieron al mundo un ejemplo con su profunda cultura y su espíritu abierto a todo tipo de diálogo. Cosas que hoy, en pleno siglo XXI han desaparecido sin explicación racional alguna. La vida en la Argentina se ha transformado en algo riesgoso y delicado, algo parecido al 'farwest'. La economía no encuentra un rumbo creíble y la estabilidad política, hoy una vez más, está seriamente comprometida como consecuencia de los recientes y sucesivos gobiernos corruptos e indolentes.
El robo, el vaciamiento del Estado a través de las privatizaciones, la inestabilidad monetaria, el desmantelamiento de sus sistemas de defensa nacional, el muy bajo presupuesto para la educación y la salud pública, la emisión desmedida de moneda, el enorme déficit fiscal encubierto por el gobierno y las estructuras mafiosas que hoy tienen el poder, hacen que no podamos ver en la Argentina más que desconfianza y descreimiento. Ha dejado ya de ser un país creíble y confiable; su contradictoria política exterior (acercamiento peligrosamente comprometido con Venezuela, Ecuador, Cuba y China) disgusta sobremanera a aquellos países de la UE que hasta no hace mucho albergaban esperanzas de que la Argentina sería un país en serio.
Ni siquiera los medios de comunicación argentinos informan la verdad de lo que está aconteciendo: incremento desenfrenado de la inflación, suba cada vez mayor de sus monedas referentes (dólar y euro), imparable tasa de desocupación y subempleo, ingresos cada vez más bajos o estancados en estructuras de paridad propias de hace diez o quince años atrás, y ahora la enorme crisis productivo-institucional del único sector verdaderamente productivo de país: la agricultura. Argentina nunca fue un país industrial; su única y verdadera fuente de subsistencia fue la producción agropecuaria y la exportación de productos primarios.
Los gobernantes actuales pertenecen a un reducido grupo de terroristas de ultra izquierda muy activos en los años ´70 que han instaurado hoy en dicho país un modelo autoritario y meramente electoralista, basado en la corrupción político-sindical que está llevando a este país sudamericano al límite de su propia autodestrucción. La violencia está latente en cada sector que se ve perjudicado por el accionar del gobierno de la Sra. Kirchner y su marido, el ex - presidente que oficia de Primer Ministro de facto, es quien domina la economía y los grupos sindicales y gremiales que operan de forma mafiosa a través de pactos y acuerdos clandestinos que perjudican cualquier acción ciudadana.
Ya es sabido que el gobierno de la Sra. Kirchner no llegará a su término y será violentamente despojada de su cargo a corto plazo por fuerzas civiles integradas por ciudadanos comunes y miembros activos del sector agropecuario. Lo más impactante de toda esta situación, es que los sectores productivos del agro que hoy protestan contra las usurarias y despiadadas retenciones, son grupos que están armados, tan armados como si fueran paramilitares o guerrillas urbanas y de los grandes cordones verdes de las grandes ciudades de ese país (Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Santa Fe, Mendoza y la Patagonia), así como también están armados los grupos leales a la familia gobernante, lo cual nos hace sospechar que el futuro estallido social que se avecina en un corto y mediano plazo entre los argentinos será cruento y sangriento.
Es más que evidente que la Argentina deberá enfrentarse a su propia circunstancia, algo trágico y devastador, algo que los mismos argentinos ignoran porque ni sus propios medios de comunicación se los informan. Y no hablamos de golpe de estado ni de dimisión, sino de rebelión social y civil de sectores que ya muestran cada vez más su comprensible hartazgo e impotencia; sectores que en épocas anteriores pertenecían a la clase media; sectores que fueron los verdaderamente productivos en épocas pasadas y que hoy se encuentran totalmente desprotegidos y atacados sin motivo racional alguno.
Desde la UE observamos con preocupación la paulatina y lenta disolución de la Argentina y su trágica desaparición (que incluye también la ampliación de la zona de exclusión de las Islas Malvinas, lo cual produciría la pérdida de importante territorio del suelo argentino en la Patagonia , y tal plazo venció el 9 de mayo de 2009.).
De ahora en adelante sólo el pueblo argentino tiene en sus manos la decisión de cómo afrontar los acontecimientos que vendrán.
(*)(Artículo del diario 'Berliner Tageblatt' (www.berlinertageszeitung.de), escrito por Ingeborg Hellige ) Traducido por Jordi Serra, Barcelona.
viernes, noviembre 13, 2009
La imágen de los Kirchner: Cristina la peor de latinoamérica
Cristina obtuvo sólo un 23% de imagen positiva, muy lejos del mandatario que terminó en el primer puesto: el salvadoreño Mauricio Funes. El presidente mantuvo un 84% de aprobación de su gestión de gobierno luego de tres meses de gobierno.
El segundo de la extensa lista es Lula da Silva, con un 81% de imagen positiva. El mandatario brasileño está a punto de terminar su segundo mandato y se mantiene al tope de todas las encuestas. El podio lo completa la presidenta chilena Michelle Bachellet (78%), según informó La Nación.
En cuarto lugar se ubicó el panameño Ricardo Martinelli (con 77%), seguido por el colombiano Alvaro Uribe, con el 70%. Un poco más atrás, con una aprobación entre el 55 y el 65% aparecen Tabaré Vázquez (Uruguay), Felipe Calderón (México) y Evo Morales (Bolivia).
En la mitad de la tabla aparece el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama (52%), apenas por delante de Rafael Correa, de Ecuador; Fernando Lugo, de Paraguay, y Alvaro Colom, de Guatemala.
Junto a Perú. Cristina quedó en el último escalón de la encuesta junto al peruano Alan García en la categoría "evaluación muy mala". H ubo países que ni siquiera pudieron ser analizados. Por distintas razones, República Dominicana, Canadá, Nicaragua, Venezuela y Honduras no se incluyeron en el análisis.
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La imagen de la presidenta Cristina Kirchner y su esposo y ex presidente Néstor Kirchner sigue en caída. Según una encuesta realizada a nivel nacional, son los políticos con peor imagen del país. A contramano de ellos, el vicepresidente Julio Cobos es el dirigente con mayor porcentaje de imagen positiva.
Para arriba. El relevamiento fue realizado a fin de octubre último por la consultora Management & Fit, sobre 1.800 casos distribuidos en todo el país, según informó Clarín. Cobos encabeza el ranking con 54,8 por ciento de apoyo. En el listado, Néstor y Cristina aparecen últimos con 19,7 por ciento y 20,1 por ciento, respectivamente.
Para abajo. En cuanto al ranking negativo, el matrimonio presidencial encabeza la lista: Néstor Kirchner tiene 61,3 por ciento y Cristina Fernández 59,8 por ciento, según la encuesta. La Presidenta, además, tiene la peor imagen entre los mandatarios de América.
Una de las preguntas a contestar fue las posibilidades de los partidos de ganar las elecciones presidenciales en 2011. El 67,6 por ciento de los encuestados no cree que el kirchnerismo obtenga la victoria y sólo el 24,4 por ciento opinó que podrían ganar.
La región de Cuyo fue la región donde hubo mayores respuestas negativas sobre este punto, con 76,2 por ciento. En el Gran Buenos Aires y la Capital Federal fue de 58,1 por ciento.
Fuente: Diario Perfil
